viernes, 25 de septiembre de 2009

Crónicas Mayas II

Chichén Itzá viene a significar A la orilla del pozo donde viven los brujos del agua. Que capacidad de síntesis, la lengua maya, oiga. Es un lugar grande, para visitar con calma, y con alguien que te explique los secretos de las construcciones. Por ejemplo:

La pirámide de Kukulcán. Ninguno de los elementos decorativos es casual, sino que está relacionado con aspectos de la astronomía, que eran importantes para señalar el inicio de la siembra, las cosechas etc. Aunque las divisiones por meses eran distintas a las nuestras, los años eran también de 365 días, como 365 son los rectángulos que decoran el talud de la pirámide o castillo,que está dedicada a Kukulcán (serpiente emplumada) que equivale al dios Quetzalcóatl de los aztecas.


Lo que más llama la atención es la serpiente de luz y sombras que desciende la escalinata norte durante los equinoccios. El sol se proyecta en los triángulos de la balaustrada. descendiendo hasta los fieles, y vuelve a ascender al retirarse.




Pero vaya, falta la gente, para dar calor al evento:




Sin embargo, lo que más me impactó fue la respuesta del dios al saludo de su pueblo. El dominio de los ecos, vaya. Impresionantes ecos en el Juego de la pelota, pero el de la pirámide, espectacular. Si te colocas en un lado de la pirámide y aplaudes, la respuesta es un aplauso normal, pero si te colocas justo enfrente de la máscara del dios Chaac, la respuesta es el canto de un quetzal, un pájaro sagrado. Como para no creer, vaya...







El templo de los guerreros con la estatua del Chac Mool, las pilastras en forma de serpientes de cascabel, y la gran explanada de las columnas sería por sí solo motivo de visita, pero queda empequeñecido por la cercanía de la gran pirámide. Escuchar allí a Plácido Domingo debió de ser una experiencia mística.





En el juego de pelota vuelves a quedarte con la boca abierta. Y ya no sólo por los ecos que permitían que se oyeran los discursos en todos los rincones, o por los detallados frisos que te explican todo el juego, sino por cómo podrían lanzar esas pelotas de caucho de hasta 5 kilos de peso y meterlas por esos agujericos!! Aunque claro, si el premio del ganador era la muerte, pues claro, ya se entiende

Si queda tiempo o fuerzas, se pueden visitar el cenote, el templo de los guerreros, la casa de las monjas, la plataforma de Venus, o el Caracol... el observatorio astronómico.



O acabar la jornada haciendo el tonto en Valladolid, con las Pindas, dos chicas muy majas de Sant Celoni.


Muy recomendable tener, por lo menos, un día libre después



para despedirse de la fauna local que se ve desde las habitaciones


o de las buenas costumbres locales, como el cóctel del día!




Cómo lo vio??? Pues de purititas maravillas, güey!!!!

domingo, 20 de septiembre de 2009

Crónicas mayas I

El verano ha estado lleno de frases lapidarias. Por ejemplo "¿Tienes pasaporte? Pues nos vamos a México". Y un día más tarde: "Ups, tengo pasaporte, pero está caducado!!!". Así que madrugón de último día, y con la tinta del pasaporte aún fresca, coche y a Madrid, a buscar el avión. 1o horas de vuelo hasta Cancún (Nido de serpientes en Maya), ciudad de 1 millón de habitantes que se ha formado en 30 años.

Hace unos años traduje una guía de México y quedé enamorada del país. Con muchas ganas de visitar Ciudad de México, el Museo Arqueológico, los artefactos, los estados del noroeste, el desierto, y por supuesto, los estados mayas, los cenotes, las pirámides, las serpientes de luz que bajan por las pirámides en los equinoccios, las playas, las islas, Cozumel... nombres lejanos, exóticos, inaccesibles???

Tulum

No. Gracias a la crisis y a la inestimable colaboración de la gripa, los precios de los viajes a la Riviera maya han bajado tanto que hemos podido visitarla.
Me olvidé a Pino, Prin y a los Gurbis. Este año he trabajado duro, y las vacaciones eran para mí.

En los hoteles todo incluido puedes pasarte el día haciendo la iguana al sol, o con mil actividades, pero estando a media hora de distancia de Tulum, a una hora de Cobá o a tres horas de Chichén Itzá, es un crimen no ir a visitarlos. Cuando los españoles llegaron a América, Tulum todavía era una ciudad habitada por los mayas, con un comercio activo por mar y por las carreteras blancas o sacbés. Eran caminos recubiertos por una arena muy clara, por los que se podía viajar cómodamente de noche, a la luz de la luna, sin que te achicharrara el sol. Porque achicharra!!
Saliendo de Tulum, fuimos a pasar la tarde a un parque acuático precioso: Xel-há, donde entre otras actividades puedes bajar un río de aguas frías en donut hasta llegar a la bahía de aguas cálidas, paraíso de peces grandes y diminutos.

El día siguiente debía ser de descanso, pero sin pensarlo, acabamos en la isla de Cozumel. Muchísimo calor, muchísima humedad y falta de planificación no nos dejaron conocerla como se merecería, pero aun así, un buen recuerdo.

Cobá y Xancá. Las ruinas de Cobá no tienen ese impresionante escenario marítimo de Tulum, ni la majestuosidad y la magia de Chichén Itzá, pero tienen el encanto de la cercanía, la autenticidad. Los edificios están escondidos entre los árboles, y te los vas encontrando a medida que avanzas con la bicicleta.
Sí, ya, somos muchos, y la visita a cualquier lugar turístico (y en agosto no digamos) es muy difícil que sea una experiencia mágica, pero una es de buen conformar, y disfruté muchísimo del paseo en bicicleta por la selva, de la subida a la pirámide (unos 40 metros, unos 100 escalones muy altos) y de la coca-cola de luego (:P) La bajada, sin problemas, pero las agujetas me duraron varios días.



Para quitarte los calores nada mejor que el agua de los cenotes. Cerca, en Xancá, nos tiramos por dos tirolinas (o como dicen allí, tirolesas). También las llaman Vuelo Maya, pero vaya, es que las bicis-taxi son la limusina maya, parar a un lado de la carretera es ir al baño maya... La puñeta es que no pudimos hacer fotos, y el lago era grande y muy bonito. La primera tirolina, a lo largo, tenía unos 100 metros, y la segunda, unos 200. Me encantó. Y la vuelta en canoa también.
Baño en un segundo cenote de aguas cristalinas y fresquísimas y comida en un poblado en medio de la selva. En ningún momento tuvimos problemas intestinales ni de ningún otro tipo. Bueno, el agua es muy rica en cal, por tanto es dura y si te tiras de cuatro metros... pues claro, duele :P

Pero no puedes quedarte a reposar si al día siguiente te espera una excursión a Chichén Itzá. Si Tulum te enamora por el exotismo de su playa y Cobá por la exuberancia de la selva, Chichén es la majestuosidad. Continuará..