viernes, 1 de mayo de 2009

La chacha de Dios


Hace unos días recomendaba Tengo una pistola, de Enrique Rubio, una novela que puede pasar desapercibida, como tantas que merecerían tener éxito, o que puede dejar su huella.

Hoy, en cambio, dejo el relatillo que presenté al concurso TMB, y que ya os digo ahora que no va a cambiar la historia de la literatura universal, si siquiera la de mi barrio.

Pero ya que el blog de uno es como una especie de diario, album de fotos y tablón de anuncios todo junto, lo guardo aquí.

En este día del currador, es un homenaje a las personas que consiguen que las familias suban al metro (o bus) el domingo por la mañana para ir al zoo, y que ni se den cuenta que unas horas antes aquello parecía el cuarto de atrás de cualquier garito.

La chacha de Dios

Amalia empuja la mopa por el andén. No está cansada. Esta baldada, reventada. No hay un hueso ni un músculo del cuerpo que no le duela. Y no se puede quejar. Tiene trabajo. Y aunque no es lo que esperaba cuando vino a Barcelona, es más de lo que tienen muchas de las que vinieron con ella. Amalia llega al final del andén y da la vuelta. Se siente Nina Zivaneskaya, empujándose con los pies en la pared de la piscina para encarar los siguientes 100 metros lisos-andén.
Lo peor ya ha pasado. Las señoras de cuarenta-y-veinte años, estupendísimas con sus vestidos brillantes y sus perfumes intensos, vuelven de su expedición de pesca a la sala Tango. Algunas vuelven en grupo; otras, las afortunadas, con un buen besugo colgado del brazo.
Los estudiantes italianos han dejado un souvenir de su paso por Barcelona. ¿Y a quién le toca limpiar sus vómitos? Bingo, a Amalia. Son tan jóvenes... no saben beber. No como esos dos que se acercan por el andén. Esos tienen un máster en bebercio. Si es que no se aguantan derechos. Eh, cuidado, que aún me van a dar...
...Amalia ha caído a la vía. Suerte que el último metro acaba de pasar y que aún faltaban 10 minutos para el siguiente la última vez que miró el indicador.
—Ay, por Dios —suspira Amalia.
—Ni me nombres a ese desaprensivo.
Amalia mira a su alrededor y no ve a nadie.
—¿Quién ha dicho eso?
—Soy yo. La chacha de Dios.
—¿Cómo? -Amalia intenta levantarse. Pero se ha torcido el tobillo y la pierna no le aguanta el peso. No hay nadie en el andén. Sólo los borrachos que la han tirado, pero esos ya han hecho bastante.
—¡Dios mío, ayúdame!
—Ja, siempre igual, Dios mío por aquí, Dios mío por allá... ¿y quién tiene que acabar haciendo el trabajo? ¡La menda!
—¿Quién habla? —Ya te lo he dicho, bonita, la chacha. El señor está muy ocupado. Que si un concilio, que si una guerra santa, todo es importante y todo es muuuuy urgente. Antes estaba el secretario, que al menos, atendía las llamadas, pero ahora, con la dichosa crisis, han recortado personal y sólo quedo yo. ¡Y no te puedes ni imaginar lo que se tarda en quitar el polvo estelar a todo el universo!
El metro se acerca. Amalia no sabe si al caer se ha dado un golpe en la cabeza, pero tiene muy poco que perder.
—Chacha de Dios, por favor, ayúdame.
Amalia está sentada en el banco del andén. Ve pasar el metro. Le duele el tobillo pero mucho menos. Lo apoya y ve que aguanta su peso. No está roto. No entiende nada. ¿Ha sido un sueño? ¿O ha sido la chacha de Dios? En cualquier caso, ese nombre no le hace justicia. Mucho mejor el hada madrina del metro. Amalia sabe que no va a volver a sentirse sola en el turno de madrugada nunca más. Sonríe y encara el último largo de la noche.

5 comentarios:

donde duende??? dijo...

Jajajaja...hacia tiempo que no me pasaba, pero el leer este pedazo de post me he dado cuenta que no podia estar mas tiempos in leerlo¡¡¡¡jajajaj...

Besos y...creoq ue soy el primero en pisar????espero que me perdone la chacha¡¡¡¡¡jajajajaj

Norma dijo...

No te preocupes, ya estaba seco!! ;)

el_Vania dijo...

Pero God needs a chacha!?
Si con un milagrillo lo tiene resuelto!!
Salud/OS!!

Carla dijo...

¡¡Normiiiii!! ¡Hola guapi!

Me ha encantado la historia de la "chacha de Dios" jajajaj

Desde luego es que hasta el jefe más poderoso tiene quien le haga el "trabajo sucio" ¿no? Porqué Dios ha de ser menos?

Un besazo!!

Norma dijo...

No me puedo imaginar el curro que tendrán estos días los que limpian el metro, con tanta euforia futbolero-etílica!! Aumento de sueldo ya!!!!

Saludos, Vania, Carla, muy buena semana!!! :)